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Qigong y Distrofia Muscular: Nunca dejes de Moverte.

Qigong y distrofia muscular

Qigong para la disTROFIA MUSCULAR

Cuando el cuerpo enferma, pero el aliento insiste en quedarse.

 
 

Redescubriendo la fuerza de lo pequeño: cómo el Qigong puede transformar el movimiento limitado.

La distrofia muscular —esa familia implacable de enfermedades genéticas que deshace los músculos como si fueran castillos de arena ante la marea— parece, a primera vista, incompatible con cualquier disciplina física. Mucho más con una que lleva en su nombre la palabra “trabajo” («gong»). Sin embargo, en el corazón sereno del Qigong (气功), no hay exigencia atlética, sino una sutil negociación entre el aliento vital y el cuerpo que lo aloja.

El Qigong, para quien no lo conozca, es una práctica china milenaria que combina movimientos suaves, respiración consciente y meditación. A medio camino entre la danza de los juncos y la plegaria del aire, el Qigong no busca fortalecer músculos como un gimnasio, sino liberar el flujo de Qi, esa energía vital que —según la medicina tradicional china— nos mantiene vivos, pensantes y, a veces, tercamente esperanzados.

Pero, ¿qué sentido tiene hablar de energía vital cuando las fibras musculares se desgarran sin remedio? ¿Qué puede ofrecer una práctica suave y casi etérea a una enfermedad que devora la carne con rigor mecánico?

Aquí es donde la antítesis se vuelve poética.


El músculo que se atrofia, el espíritu que despierta.

Mientras el cuerpo cede, muchas personas con distrofia muscular descubren que no todo en ellas se desgasta. Hay una lucidez que crece. Una capacidad de habitar el instante que a los sanos, paradójicamente, se les escapa entre los dedos. Aquí, el Qigong no se presenta como cura (sería cruel afirmarlo), sino como consuelo activo: una forma de moverse sin moverse, de respirar cuando cuesta respirar.

Los ejercicios de Qigong pueden adaptarse: si no se puede estar de pie, se practican sentados; si no se puede mover el brazo, se visualiza el movimiento. En la tradición china, imaginar el flujo del Qi es casi tan efectivo como activarlo físicamente. Un escéptico podría burlarse, claro. Pero también se burlaban de los que hablaban con árboles y ahora tenemos bosques enteros escuchando.

Varios estudios —discretos, como suelen ser los estudios que no generan dividendos— apuntan a beneficios interesantes del Qigong en personas con enfermedades neuromusculares: mejora del equilibrio, mayor sensación de bienestar, reducción del estrés. ¿Curación? No. ¿Dignidad corporal, a pesar de la enfermedad? Sí.

Qigong y distrofia muscular


El arte de estar presente mientras todo parece ausentarse.

Lo fascinante de esta relación entre Qigong y distrofia muscular es que invierte la lógica habitual de lo terapéutico: no se trata de luchar contra la enfermedad, sino de acompañarla sin rendirse. No de ganar movilidad, sino de habitar lo que aún se mueve. Como un farero que sigue encendiendo la lámpara incluso cuando las olas ya han borrado el camino al puerto.

En tiempos donde lo “efectivo” se mide en escalas, pastillas y velocidad de resultados, prácticas como el Qigong nos devuelven a una medicina más íntima, más lenta y, a veces, más sabia. La medicina del ritmo interno, del aliento consciente, del gesto mínimo que —como una grieta en el muro— deja pasar un rayo de sol.


No es milagro, es microresistencia.

Practicar Qigong con distrofia muscular no es un acto de fe, sino un acto de amor propio. Como escribir un poema en medio de la guerra. Como cantar cuando ya nadie escucha. Es, en definitiva, una forma de decir: “Aún estoy aquí. Aún me pertenezco.”

Y a veces, ese “aún” es más poderoso que cualquier cura prometida.

¿Cómo puede ayudar el Qigong en la distrofia muscular?

La distrofia muscular —en cualquiera de sus variantes, desde Duchenne hasta Becker, pasando por la facioescapulohumeral o la miotónica— implica un deterioro progresivo de la fuerza y la función muscular. No es una batalla, sino un lento desmoronamiento. Y sin embargo, incluso en esa lenta pérdida, algo queda por hacer.

Aquí es donde el Qigong entra no como cura milagrosa, sino como una microrevolución del aliento y la conciencia corporal. ¿Cómo ayuda?

Beneficios potenciales del Qigong en pacientes con distrofia muscular:

  1. Respiración diafragmática y profunda:
    A medida que la musculatura respiratoria se debilita, aprender a respirar mejor es vital. El Qigong enseña técnicas suaves que optimizan la capacidad pulmonar restante, algo que puede ralentizar el deterioro y reducir el estrés respiratorio.

  2. Movilidad dentro de lo posible:
    Aunque no todos los pacientes pueden moverse igual, muchos aún conservan cierta movilidad parcial (dedos, cuello, mirada, incluso tronco). El Qigong se adapta al cuerpo que tienes, no al que perdiste.

  3. Reducción del dolor y rigidez:
    Movimientos suaves, incluso imaginados, ayudan a mantener la circulación y evitar contracturas. También calman el sistema nervioso, lo que puede reducir la percepción del dolor.

  4. Salud emocional y mental:
    La conexión cuerpo-mente del Qigong es una herramienta poderosa contra la ansiedad, el aislamiento y la tristeza. No porque los elimine, sino porque enseña a respirarlos sin romperse.


Distrofia Muscular y Qigong: ¿Qué ejercicios se pueden hacer?

La clave del Qigong está en la adaptabilidad. Aquí detallamos algunos ejercicios útiles, siempre bajo supervisión profesional (idealmente con alguien que conozca enfermedades neuromusculares):

1. Respiración con visualización:

  • Postura: sentado o recostado.

  • Acción: Inhalar por la nariz, expandiendo el abdomen. Exhalar lentamente por la boca.

  • Imaginar una luz cálida que entra al cuerpo al inhalar y disuelve la tensión al exhalar.

  • Ideal para personas con movilidad mínima.

2. Movimientos suaves de brazos o manos (si es posible):

  • Elevar lentamente una mano al nivel de los ojos, al ritmo de la respiración.

  • Bajarla como si se acariciara el aire.

  • Repetir con la otra mano o solo con una, si es lo único que se puede mover.

3. Ejercicios oculares y de cuello:

  • Giro suave de la cabeza o solo de los ojos, coordinando con la respiración.

  • Fortalece músculos pequeños que aún funcionan y da una sensación de movimiento.

4. Qigong mental o “meditación en movimiento interior”:

  • Aunque no haya movimiento externo, se puede imaginar mover los brazos, las piernas, el torso.

  • Estudios muestran que la visualización activa áreas del cerebro motor, ayudando a preservar conexiones neuromusculares.

Qigong y distrofia muscular


El Movimiento que Queda.

Dependiendo del tipo y la etapa de la distrofia muchos pacientes pueden moverse, a menudo más de lo que creen. No se trata de caminar o levantar pesas, sino de mover lo que aún obedece: un dedo, la respiración, la intención.

Lo importante no es la amplitud del movimiento, sino su presencia. Como el péndulo de un reloj viejo: mientras oscile, aunque sea milimétricamente, sigue marcando el tiempo.


En resumen, el Qigong ofrece un espacio donde la enfermedad no lo controla todo. Donde el paciente, incluso en silla de ruedas o con limitaciones severas, puede decir: aquí respiro, aquí me muevo, aquí estoy.

Y eso, aunque no cure, cura otra cosa.

Qigong y distrofia muscular

Distrofia Muscular y Ejercicio:

Tipos de distrofia muscular:

Distrofia muscular de Duchenne (DMD): Es la forma más común y grave, especialmente en niños, y afecta principalmente a varones. 

Distrofia muscular de Becker (BMD): Similar a la DMD, pero generalmente con inicio más tardío y progresión más lenta. 
 
Distrofia muscular miotónica (DMM): Se caracteriza por la dificultad para relajar los músculos después de la contracción. 
 
Distrofia muscular facioescapulohumeral (FSHD): Afecta principalmente los músculos de la cara, hombros y parte superior de los brazos. 
 
Distrofia muscular de la cintura escapular y pélvica (LGMD): Afecta los músculos de los hombros, caderas y muslos. 
 
Distrofia muscular de Emery-Dreifuss: Afecta principalmente la parte superior de los brazos, las piernas y el corazón. 
 
Distrofia muscular oculofaríngea: Se caracteriza por la debilidad de los músculos de los ojos y la faringe. 
 
Distrofia muscular distal: Afecta principalmente los músculos de las manos y los pies.
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