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Qigong contra el Sedentarismo: Moverse para No Desaparecer.

Qigong para mayores

Qigong contra el sedentarismo. Moverse o Marchitarse: la elección que hacemos cada día.

 

 

Por Miguel Martín.

¿Y si envejecer no fuera sinónimo de deterioro?

El Qigong contra el sedentarismo nos recuerda que el movimiento consciente puede ser la clave para una vejez llena de salud.

La vejez no llega como un rayo: se arrastra, sigilosa, disfrazada de comodidad.

«Tomarlo con calma» suena sensato… hasta que se convierte en el prólogo de un cuerpo inmóvil, una mente apagada y una vida cada vez más estrecha.

He enseñado Qigong durante más de treinta años y he visto lo mismo una y otra vez: personas que parecían rotas por el tiempo y los hábitos redescubren su vitalidad a través del movimiento consciente.

La práctica Qigong no requiere fuerza ni juventud, solo presencia. Y, sin embargo, sus efectos son casi alquímicos: mejora la circulación, flexibiliza las articulaciones, calma la mente y despierta la energía vital que creímos perdida.

La cuestión no es si el tiempo nos va a envejecer. Es si vamos a entregarle las llaves de nuestro cuerpo sin resistirnos.


Qigong contra el sedentarismo:

I. El Sedentarismo: El enemigo con cara de sofá.

Pasar horas inmóviles parece inofensivo, incluso merecido.

Pero el cuerpo, como un río estancado, se pudre cuando no fluye. Cuando no nos movemos, perdemos soberanía sobre la vida cotidiana: desde atarnos los zapatos hasta subir una escalera sin miedo.

  • Rigidez articular y dolor.

  • Mala circulación.

  • Pérdida de equilibrio y caídas.

Aquí el Qigong ofrece una respuesta elegante y eficaz: no necesitas correr, sudar o competir. Solo reconectar con el cuerpo a través del movimiento lento, profundo y coordinado con la respiración. El cuerpo, al sentir que lo escuchamos, responde.

 

Sedentarismo y qigong


Qigong contra el sedentarismo:

II. Enfermedades Crónicas: Cuando la pasividad invita a la enfermedad.

La falta de movimiento no solo resta movilidad. Roba años. La ciencia lo respalda: mayor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes tipo 2, obesidad, osteoporosis y atrofia muscular.

Ahora bien, ¿qué propone el Qigong ante este panorama? Movimiento suave pero constante. Respiración profunda. Atención plena.

Lo que podría sonar poético tiene un correlato fisiológico potente: el sistema nervioso se regula, el sistema inmunológico se fortalece y el cuerpo recupera su capacidad natural de autorregularse. No es magia. Es biología con sabiduría milenaria.


III. Hábitos que nos empujan cuesta abajo.

A la falta de movimiento se suman enemigos habituales:

  • Fumar.

  • Estrés crónico.

  • Comida chatarra.

  • Alcohol en exceso.

Aquí, el Qigong no es solo ejercicio físico. Es un antídoto holístico. Una práctica que no solo mueve el cuerpo, sino que limpia la mente y estabiliza las emociones.

Quien respira hondo y mueve el cuerpo con conciencia, piensa con más claridad y toma decisiones más saludables. En otras palabras: el Qigong también educa al cuerpo a desear lo que lo nutre.


IV. Movimiento = Juventud.

Lo diremos simple: el cuerpo no envejece por los años, sino por el abandono.

Y para revertir ese abandono, no hace falta inscribirse en un gimnasio ni entrenar como atleta. Caminar, bailar, estirarse… o practicar Qigong. La clave está en moverse con regularidad y con sentido.

Qigong en la lucha contra el sedentarismo:

¿Por qué considerar seriamente el Qigong?

  • Se adapta a todas las edades y niveles.

  • Mejora la postura, la respiración y el equilibrio.

  • Reduce el estrés de forma tangible.

  • Estimula la energía sin agotarla.

  • Y quizás lo más importante: te reconcilia con tu cuerpo.


V. Las consecuencias del no hacer (nada).

El costo de la inactividad no es inmediato, pero llega con factura:

  • Dependencia creciente.

  • Estado de ánimo inestable.

  • Pérdida de funciones cognitivas.

  • Menor expectativa de vida.

Pero cada minuto que dedicamos al cuerpo es un voto por la autonomía. Moverse es construir futuro en presente continuo. Y en ese sentido, el Qigong es un arte de largo aliento: no exige perfección, sino constancia. Cada práctica es una declaración de vida.


VI. Conclusión: Moverse es resistirse a desaparecer.

Envejecer no es el problema. El problema es envejecer desconectados de nosotros mismos.

El cuerpo quiere moverse, aunque nos haya convencido de lo contrario. Lo que necesita es que volvamos a escucharlo.

Y no hay mejor manera de hacerlo que a través de un movimiento consciente, amable, profundo. Por eso el Qigong no es solo una opción: es un acto de autocuidado radical en tiempos de velocidad y descuido.

Qigong para envejecer son salud No necesitas empezar desde la cima. Solo dar el primer paso. Respirar. Moverte. Sentir. Y luego, repetir. No por obligación, sino porque cuando el cuerpo se siente vivo, la vida se vuelve más digna de ser vivida.

Qigong sedentarismo
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